Los Ritos del Retorno o Las Trampas de la Fe
Vida, pasión y herejía de Sor Juana Inés de la Cruz
Ficha Artística:
Dirección: Juan Carlos Moyano
Actuación: Clara Inés Ariza
Textos: Octavio Paz, Eduardo Galeano, Sor Juana Inés de la Cruz
Concepto escenográfico: Juan Carlos Moyano
Realización escenografía: Guillermo Forero
Diseño iluminación: Guillermo Forero
Producción: Teatro Tierra
La Obra:
Los Ritos del Retorno o las Trampas de la Fe, es una obra creada a partir de la vida, la obra, la pasión y la febrilidad agónica de Sor Juana Inés de la Cruz. Versión libre, no biográfica, de una aventura poética que comprometió las fuerzas vitales y la expresión estética y humana de uno de los espíritus más llamativos de los últimos tres siglos. El montaje es una suerte de poema escénico que muestra los espejismos de la memoria de una Juana que se confiesa consigo misma y con los fantasmas de Dios sobre la tierra.
Los puntos de partida fueron varios relatos de Eduardo Galeano, los poemas y las cartas de la propia Sor Juana, los documentos eclesiásticos y literarios de la época y el monumental ensayo de Octavio Paz, titulado, precisamente, Las trampas de la fe. Es un homenaje a lo femenino, a la aventura del conocimiento, al esplendor del verbo.
Este montaje es el primero que conforma La Trilogía del Amor y la Herejía. Se estrenó en 1989 y es el comienzo de un camino y una búsqueda que ha llevado al grupo a encontrar un lenguaje escénico propio a partir de las relaciones, entre el cuerpo, el espacio y los elementos escénicos. Con motivo de la celebración de los veinte años de labor sin tregua, hemos decidido retomarlo en una suerte de retrospectiva y de afirmación estética. Las otras obras que componen la Trilogía, son: El Enano y La Bruja o el Sueño de las Tormentas
Sobre Sor Juana Inés de la Cruz:
Juana Ramírez, hija natural de Isabel Ramírez de Santillana, nació en San Miguel Nepantla, Nueva España, México, en 1651. Su vida y su obra trazan una inmensa metáfora: niña genial; lectora precoz; autora de poemas, piezas teatrales, cartas teológicas y alegorías míticas y religiosas; mujer temperamental, polémica, sutil y reflexiva, confrontó los juicios de un medio regido por la escolástica colonial y las pugnas de una iglesia todopoderosa y despótica que, a finales del siglo XVII gobierna los rebaños de almas y aplica la ley del Santo Oficio con saña y fuego. Sor Juana, inteligente y visionaria, no sólo inaugura la era moderna de la poesía hispanoamericana con más de dos siglos de anticipación, sino que nutre su pensamiento con las vertientes de la filosofía herética del Renacimiento.
Su mundo personal se emparenta con los escritos de Athanasius Kircher, la poesía de Góngora, el teatro de Calderón de la Barca, la mitología griega y egipcia, los códigos crípticos del catolicismo, los gérmenes de la ciencia preclara y la geometría pitagórica como noción sistemática de interpretar las complejas relaciones de lo humano y lo divino.
Murió en 1695, contagiada por la peste que asoló el convento de San Jerónimo, sitiada por la unilateralidad del poder eclesiástico. Sor Juana Inés de la Cruz es un personaje, una tragedia, un símbolo, una mujer en el universo de los hombres.
