La Vorágine
Ficha Artística:
Dirección: Juan Carlos Moyano
Actuación:
Daniel Maldonado (Arturo Cova)
Sandra Silva (Alicia)
Joan Jiménez (Fidel Franco y Lucianito)
Julia Marín (Griselda)
Ronald Ramírez (Don Rafo y Narciso Barrera)
Elkin Cubillos (El Pipa)
Andrés Martínez (Clemente Silva)
David Rosero (Miguel, El Cayeno)
Maryory Moreno (Clarita, Sorayda Airam e Indiecita Mapiripana)
Clara Inés Ariza (Sebastiana y Mauca)
Asesoría canto del yagé: Beto Villada
Realización musical: José David Díaz, Daniel Maldonado
Vestuario: Libera Woszezenczuk, Geraldine Wells
Concepto escenográfico: Juan Carlos Moyano
Concepto de iluminación: Juan Carlos Moyano
Diseño Visual: Sebastian Cruz y Daniela Murcia
Producción: Teatro Tierra
La obra:
Es una creación escénica realizada a partir del encuentro con una novela que histórica y dramáticamente nos remite a ciertos sucesos borrados de la memoria por un país acostumbrado a la amnesia colectiva. A comienzos del siglo XX, Colombia permitió que en la Amazonía se practicara la esclavitud, el etnocidio y el menosprecio por una región de importancia inapreciable.
En La Vorágine, José Eustasio Rivera nos habla de la vida y la muerte en las caucherías y nos permite incursionar por parajes selváticos y por los laberintos interiores de la condición humana. Los Llanos Orientales y la Selva son el fondo. El transfondo desarrolla la temeraria fuga de Arturo Cova y Alicia, un poeta de espíritu impulsivo y contradictorio y una joven mujer escapada de una familia intolerante. En el viaje, huyendo de autoridades, rumores y dificultades, los destinos de la pareja se cruzan y se destejen en relación a nuevos sitios y personas, hasta llegar al epicentro del remolino insaciable que los devora sin que exista redención posible.
La propuesta teatral nació de asimilar la narración novelística desarrollando un trabajo de tablas donde se procesan los acontecimientos neurálgicos del relato original y se retomaron los principales personajes.
En un comienzo, el montaje lo propuso Juan Carlos Moyano como ejercicio de grado de los estudiantes de actuación de la Academia Superior de Artes de Bogotá, en el año 2006. Pero la propuesta cobró vuelo, superó las limitaciones formales de una escuela y logró proyectarse como una puesta en escena significativa. Al final, el director de la obra, varios egresados y el Teatro Tierra decidieron hacer una versión profesional donde se rescataron los hallazgos y se cualificaron las posibilidades de una obra colombiana de tono universal.

